Un pueblo donde las mujeres quedan aisladas tras dar a luz

El lunes y el martes estuvimos fuera del Campus porque nos desplazamos a Madakasira, una zona al sur de Andhra Pradesh que está a tres horas de Anantapur en coche. Es una de las zonas menos desarrolladas del estado, donde la Fundación empezó a trabajar en lo más esencial hace menos de 10 años. Poco a poco, han ido desarrollandose los proyectos y aumentando el número de poblados beneficiarios.

En nuestra visita a la zona conocimos un pueblo en el que apenas se está empezando el trabajo y donde la superstición, que domina el día a día de sus habitantes, les lleva a hacer cosas como dejar a una madre fuera de la casa cuando da a luz. Ochenta y cinco días que tiene que permanecer la mujer fuera del hogar hasta que se le permite volver a entrar porque las familias creen que con el parto llegarán enfermedades para todos. Antiguamente, la mujer y el bebé debían estar muy alejadas de la aldea, en el bosque, a la intemperie.

Según nos cuentan, la tradición se ha ido suavizando y, desde hace algunos años, la familia construye una cabaña cerca del hogar para que la mujer pueda pasar resguardada esos días de cuarentena. Su familia le acerca comida y agua hasta la puerta y también un barreño con agua para que pueda asearse. Ya se sabe, la sexualidad femenina y la maternidad acostumbran a salir bastante mal paradas en temas de superstición. Conocimos a dos mujeres que se encuentran ahora mismo en esta situación y a las que podéis ver en las fotos.

Mujer que ha dado a luz

Mujer que ha dado a luz

Bebé

Bebé

Otra mujer que acaba de dar a luz en la aldea

Otra mujer que acaba de dar a luz en la aldea

Si de algo me he dado cuenta rápidamente es de que es extremadamente difícil hacerle una foto a un indio sin que te mire. Y conseguir hacer una foto de una multitud sin que te mire absolutamente nadie es imposible. Cambian el semblante. Si estaban riendo se ponen serios, si miraban para otro lado enseguida fijan la vista en la cámara. Y luego no pueden reprimir la risa al verse en la pantalla de la reflex.

Además, cuando haces una visita, aunque quieras entrevistar a alguien en concreto todo el pueblo te recibe e, incluso, te sigue si te mueves. Debe ser cosa de ese sentimiento de comunidad que tienen tan arraigado…

El caso es que mientras mi compañera, Nina, realizaba la entrevista a una de las mujeres para hacer una noticia de la web, yo me dediqué a distraer a todos los niños de la aldea para que pudiera hacer el trabajo más tranquila. Las primeras fotos fueron muy serias, pero a medida que se iban viendo en la pequeña pantalla se iban animando. Sobre todo ellos, ellas eran más tranquilas y vergonzosas. Aquí tenéis el resultado de la distracción:

Niños de la aldea

Niños de la aldea

DSC_0172

Niño de la aldea

Niño de la aldea

Niños de la aldea

Niños de la aldea

Niños de la aldea

Niños de la aldea

Niños de la aldea

Niños de la aldea

Las mujeres de la aldea no sólo quedan aisladas cuando dan a luz, sino que deben permanecer fuera de la casa al menos tres días cada vez que tienen la menstruación.

La Fundación acostumbra a entrar a trabajar en los pueblos con los proyectos de construcción de viviendas y educación, que son los más aceptados por las comunidades ya que son los que suscitan menos recelo. En general, todos celebran que les construyan una casa y que sus hijos reciban ayuda en su educación. A cambio, deben comprometerse a trabajar con la Fundación y colaborar para implementar después progresivamente los demás proyectos que sí pueden ser más controvertidos, como los de mujer, un aspecto en el que se avanza más lentamente.

 

 

La vida en el Main Campus de la RDT-Fundación Vicente Ferrer

Hoy he empezado el trabajo en la oficina, por lo que voy a aprovechar para explicar cosas curiosas que he ido descubriendo en el campus y las fotos que había ido guardando. Después os enseñaré el lugar de trabajo de comunicación.

El campus

Esta es la zona donde yo estoy. Es una de las partes más alejadas del campus, por lo que se la conoce como Mordor o El Bronx. Por alejada aquí se entiende a un minuto andando de la cantina, que se encuentra en el centro del campus y a dos minutos de la entrada principal. Y la siguiente foto es de las habitaciones que se encuentran a mi alrededor.

Mordor - El Bronx

Bungalows

Bungalows

En esa zona, y en todo el campus, es habitual ver a las akas limpiando con esas escobas tan cortas, por lo que deben tener la espalda muy fastidiada. Las akas (“aka” significa “hermana mayor” en telugu) son las mujeres que trabajan dando los servicios de limpieza y comida en el campus. En las habitaciones que están alrededor de la mía se alojan varias. Allí mismo están las cuerdas donde tiendo la ropa después de lavarla a mano (hay una lavadora, pero al ser un par de piezas por día, es más fácil ir lavándolo a mano). Eso sí, la ropa interior hay que colgarla dentro, por si pasan indios y se escandalizan…

Escoba que usan las akas

En el campus es habitual ver animales. Lo que más hay son perros, aunque también he visto pasar fugazmente a algún gato. Lo más curioso de ver son las ardillas y los monos. Por muy graciosos que puedan parecer, si un mono se lanza hacía ti decidido a quitarte lo que lleves en las manos, hay que dárselo o puede llegar a moderte. Más inofensivas son las ardillas, a las que puedes ver a veces bajar de los árboles para buscar comida y volver a trepar rápidamente en cuanto te acerques.

Mono en el campus

Los perros son muy territoriales entre ellos y tienen sus zonas en el campus. Si alguno sobrepasa los límites, los perros de la zona le ladran y pueden llegar a perseguirle y a pelearse. Esta perrita y su madre están en Mordor, como mi habitación. La madre llegó hace unos meses embarazada y desnutrida, y en el campus empezaron algunos voluntarios a darle las sobras de la comida. Se recuperó y parió siete cachorros, de los que sólo se ha quedado esta en el campus.

Ella es muy cariñosa, pero la madre no se deja tocar. Puedes acercarte a ella, pero en cuanto levantas la mano para acariciarla se agacha y se aleja. Ni siquiera alimentándola deja que la toques, por lo que deduzco que a la pobre nunca le han puesto un mano encima para darle una caricia.

Perra cachorro

Perra cachorro

 

Perra cachorro

Perra cachorro

Por cierto que estos perros son la raza más habitual en la India. Sería el típico perro callejero de España. Aunque por las calles también es muy habitual ver cerdos y vacas, aunque eso es otra historia…

La oficina

Como comentaba, hoy ha sido mi primer día de oficina y, por fin, he vestido un poco más acorde con el entorno. El punjab que llevo hoy me lo compré ayer en Puttaparthi, un pueblo que está a dos horas en bus de Anantapur, pero eso ya os lo explico en otra entrada mañana.

Ropa india

Ropa india

La oficina de comunicación es compartida con la secretaria de Anna Ferrer, Shabana (http://www.fundacionvicenteferrer.org/es/noticias/shabana-lo-mas-importante-es-hacer-las-cosas-con-compromiso-ir-por-todas), y éste es mi escritorio, frente al de la técnica de comunicación, Nina.

Oficina de Comunicacion

Oficina de Comunicacion

De momento estoy empezando a leer diarios y son un verdadero rompecabezas de nombres y conceptos. Poco a poco iré entendiéndolos mejor, supongo. Y esto es todo por hoy. ¡Mañana más!

Proyectos de mujer y hospital de parálisis cerebral

El proyecto de mujeres

La visita de hoy ha sido a un poblado cercano a Anantapur, donde las mujeres nos han recibido con flores y nos han invitado homenajear la fotografía de Vicente Ferrer. Las visitas se hacen en varios pueblos diferentes por lo que cada vez que le toca a uno, preparan un gran recibimiento para agradecer la colaboración a los padrinos, que son los que acostumbran a visitar los proyectos. Los primeros que nos han saludado, nada más bajar del coche, han sido los niños.

Niños del pueblo

Niños del pueblo

Mensaje de bienvenida

Mensaje de bienvenida

Imagen de Vicente Ferrer

Imagen de Vicente Ferrer

La Fundación cuenta con el proyecto “De mujer a mujer”, a través del cual las mujeres “dálits” reciben una parte del dinero aportado desde España en sus cuentas personales y otra parte en un fondo común de la comunidad. De esta forma se da independencia económica a las mujeres que, de otra manera, no tendrían nada, ya que todas las propiedades y herencias se ponen en la India a nombre de los hombres.

Mujeres

Mujeres

Tras hacer que nos presentáramos y les dedicáramos unas palabras, un grupo de mujeres empezó a bromear poniendo una flor de bienvenida a un hombre y me pidieron que les hiciera una foto. Después, me pidieron que posara con ellos y ahí tenéis el resultado:

haciendo broma con una flor de bienvenida

Haciendo broma con una flor de bienvenida

 pidieron que me hiciera una foto con ellas :)

Foto con ellos

Antes de irnos, no pidieron que nos hiciéramos una foto con todos. Y la que veis en la foto con los niños es Lucía, una niña de 12 años que ha venido con su padre para apadrinar una niña.

Lucia con los niños

Lucia con los niños

 Centro de rehabilitación y centro de niños con parálisis cerebral

Tras la visita para conocer los proyectos con mujeres visitamos otro centro de fisioterapia y rehabilitación (hay cinco repartidos por el territorio donde trabaja RDT-FVF) y un centro de tratamiento de niños con parálisis cerebral de diferentes grados.

Centro de niños con parálisis cerebral

Centro de niños con parálisis cerebral

Los niños con parálisis cerebral se encuentran entre los más marginados socialmente, hasta el punto de que es una de las discapacidades peor consideradas. Antes de que la fundación empezara a trabajar no sólo en el tratamiento sino en la concienciación para disminuir el número de casos (mala nutrición de la madre, matrimonio entre familiares, accidentes domésticos…), los niños con discapacidad no salían de casa porque se consideraban una vergüenza para la familia y llegaban a estar atados para que no molestaran al resto de miembros.

Allí tienen varias clases de diferentes niveles para que vayan aprendiendo desde lo más básico hasta lo más avanzado (dentro de sus posibilidades), así como una sala de estimulación sensorial, entre otras estaciones.

 

Los proyectos de ecología y la tumba de Vicente Ferrer

El tráfico en Antantapur (http://youtu.be/ZVLhyiOGkZw) es absolutamente caótico. Me niego a aceptar lo de “ordenado a su manera”, porque no lo es en absoluto. Es un “sálvese quien pueda”, un “paso ya porque si no no paso”. El único orden que tiene es que se circula por la izquierda, ya que fue colonia inglesa, lo cual es una dificultad añadida para mí, que siempre miro a la derecha. Si estás pensando que es como cuando vas a Londres… no. En Londres no circulan moto-taxis locos, personas, cerdos y vacas por la misma zona.

No parece un buen sitio para desestresarse tras una jornada de trabajo. En Anantapur no es posible dar un agradable y tranquilo paseo ya que el tráfico lo inunda todo en las calles principales. Quizás por las secundarias, aunque aún no he pasado por ellas.

El contraste con Anantapur se encuentra en Bathalapalli y, en concreto, en la tumba de Vicente Ferrer, donde reina el silencio. Para acceder a la tumba hay que descalzarse, como para otras cosas aquí, como entrar en una tienda (sí, a comprar los punjabs entré descalza; creen que así se mantiene el suelo limpio por más tiempo, algo lógico teniendo en cuenta que la mayor parte del tiempo se pisa tierra, y no asfalto).

Tumba Vicente Ferrer

Tumba Vicente Ferrer

 

Tumba Vicente Ferrer

Tumba Vicente Ferrer

A pesar de haber vivido la mayor parte del tiempo en Anantapur, Vicente Ferrer enterrado en Bathalapalli porque los centros hospitalarios fueron uno de los mayores logros y el máximo orgullo del antiguo jesuita.

image

Tumba Vicente Ferrer

Tumba Vicente Ferrer

Esta mañana también he visitado varios proyectos vinculados a la ecología. Primero, una planta de biogás unifamiliar. Es decir, una construcción que permite a una familia obtener gas metano para cocinar como resultado de la fermentación de los excrementos de sus animales. Para que una familia pueda acogerse al proyecto, debe tener al menos cinco animales. Gracias a sus excrementos, consiguen la emisión de metano suficiente para alimentar a la familia.

Cocinando con gas metano

Cocinando con gas metano

Eso permite que las mujeres ahorren 20 días al mes que destinaban a buscar leña y almacenarla para que secara. Ese tiempo pueden dedicarlo ahora a trabajar en el campo, lo que aumenta la productividad de la familia. Además, gracias al gas las mujeres no tienen que inhalar el humo que emite la leña, por lo que no enferman tan a menudo.

También hemos visitado una planta de placas solares que aquí se utilizan de momento sólo para regar, aunque se está iniciando la construcción de algunas plantas para generar energía. Las placas generan calor que se inyecta en los pozos subterráneos y hace que el agua sea bombeada y se pueda utilizar para regar con el sistema de gota a gota para aprovecharla al máximo.

Placas solares utilizadas en agricultura

Placas solares utilizadas en agricultura

Por último, he visto una presa de las decenas que se han construido en la zona para recoger el máximo de lluvia, ya que en Anantapur sólo cae la mitad del agua de la lluvia de la que sería necesaria para optimizar la gestión de los cultivos.

Presa de agua

Presa de agua

Presa de agua

Presa de agua

El agua de la presa se puede utilizar para lo que sea; lavar la ropa, echar peces para que se reproduzcan y poder pescar, bañarse… Lo que no pueden hacer es sacar agua directamente para cultivar. En este caso, tan solo se les permite cavar pozos a una cierta distancia de la presa y aprovechar de esta forma el agua del subsuelo.

Los equipamientos sanitarios de Bathalapalli y los talleres de mujeres

Después de haber dormido sólo 5 horas por culpa del jet-lag, he “disfrutado” de mi primer desayuno: dos rebanadas tostadas de pan bimbo y una tortilla francesa con un zumo de fruta natural. Mañana me atreveré con el desayuno indio, que hoy consistía en unas tortas indias y una crema de cacahuete y no recuerdo qué más.

Hora de ponerse en marcha y conocer los centros médicos construidos y dotados por la Fundación y ubicados en Bathapalli, a sólo media hora en coche del Campus Principal donde se encuentran las oficinas de RDT-FVF (Rural Development Trust – Fundación Vicente Ferrer).

Los equipamientos sanitarios de Bathalapalli

El primer centro que hemos visitado es el de ortopedia y rehabilitación, donde atiende a personas adultas y niños con discapacidades físicas por accidente, de nacimiento o por enfermedades como la polio.

Centro de rehabilitacion y ortopedia

Centro de rehabilitacion y ortopedia

Maquinaria de ortopedia

Maquinaria de ortopedia

Protesis ortopedicas

Protesis ortopedicas

La visita ha seguido en el hospital pediátrico. Es curioso como muchísimos indios reaccionan ante nosotros. La inmensa mayoría sonríe y saluda. Agacha la cabeza en gesto de asentimiento, une las palmas de las manos frente a su pecho y dice “Namasté”, el tradicional saludo hindú. Vayas por donde vayas te observan, no sé si con admiración o simple curiosidad, pero, por lo que de momento he visto son muy conscientes de la ayuda que llega desde España y saben que la gente que ven visitando esos centros son, mayoritariamente, los padrinos que los hacen posibles.

Hospital pediatrico

Hospital pediatrico

Por la calle, cuando pasas con el coche, todos los niños que te ven te saludan efusivamente (al estilo occidental, haciendo el gesto de “adiós” co la mano). Se ríen y se avisan unos a otros por si alguien se ha perdido el acontecimiento de ver a una persona blanca. -En el hospital pediátrico de Bathalapalli, donde te tienen más cerca, te siguen y te hablan.

Dos niñas se acercaron a mí al muy poco de entrar, con el hermano de una de ellas a una distancia prudencial. “What’s your name?” me preguntó una en un inglés bastante más comprensible que el de algunos adultos. Al decírselo, lo repitió perfectamente pronunciado. Al decirme ellas el suyo yo no fui capaz de repetirlo, sólo pude decirles “Very beautiful name!”. Al cabo de unos minutos ellas me lo volvieron a preguntar para volverlo a repetir. Y tras eso, la más lanzada me toco el brazo y me dijo “Beautiful”. Se refería al color, el blanco. Intenté explicarles que en España lo que queríamos era ponernos morenos y eliminar el blanco, pero no sé si me llegaron a entender. O si lo que no entendían es que nos quisiéramos deshacer de ese blanco que ellas admiraban tanto.

Más tarde pasamos por el centro donde se tratan los casos de parálisis cerebral y conocimos a una chica de sólo 23 años cuyos dos hijos, un niño y una niña, la padecían. El motivo era el mismo que el que provoca muchas otras discapacidades en la India: el matrimonio entre familiares. Su madre quiso que se casara con su tío materno (el hermano de su madre) para que no cambiara de familia y para no tener que pagar tanta dote.

Centro de paralisis cerebral

Centro de paralisis cerebral

En este punto quizás conviene aclarar que en la India la inmensa mayoría de los matrimonios los conciertan las familias. La mujer pasa a formar parte de la familia del marido y, para que ésta la acepte, debe aportar una cuantiosa dote, ya que desde ese momento muy probablemente dejará de trabajar y pasará a ser una carga económica para el marido que también deberá mantener a sus padres cuando se hagan mayores (aquí la esperanza de vida de los hombres es de 65 años y de las mujeres, de 68).

La primera hija de esta chica nació con parálisis cerebral pero el marido insistió en tener otro para ver si esta vez salía “normal”, pero ocurrió lo mismo. El marido la quiso repudiar, alegado que la culpa era de ella, porque él estaba sano (todavía falta mucho trabajo de concienciación sobre los problemas de los matrimonios entre familiares), pero la familia le dio la oportunidad de abandonar a sus dos hijos en cualquier estación de tren y seguir con ellos, ya que ella es una mujer sana y sin discapacidad. Pero al renunciar a hacerlo, se quedó sola y tuvo que hacer frente al estigma social de ser una mujer divorciada. No pudo volver con su familia, que sería señalada por la calle, y por supuesto no podrá volver a casarse. Por suerte ha encontrado una salida digna al ser alojada y mantenida por el hospital a cambio de su trabajo como ayudante, de forma que también podrá cuidar de sus hijos.

20140501_124206

Para finalizar el recorrido, hemos visitado el centro de VIH, donde hay pacientes en todas las fases de la enfermedad. Además de ofrecer tratamientos paliativos, la fundación trabaja en la prevención del contagio, ofreciendo información y métodos anticonceptivos. Muchos enfermos de SIDA viven marginados en sus propias casas, donde sus familiares ni siquiera les tocan por miedo a contagiarse. En el hospital, los sanitarios comen con ellos y los tocan para que sus acompañantes entiendan que el contacto no es una vía de contagio.

La forma de contagio del SIDA más habitual es la misma que en otros países: la vía sexual. Muchos trabajadores que pasan temporadas fuera de casa frecuentan burdeles y, tras ser infectados, lo transmiten después a sus mujeres. En el caso de ellas, se contagian cuando “emigran” a trabajar (emigrar se utiliza aquí como eufemismo de ejercer la prostitución) cuando no hay buenas cosechas y falta el dinero para comer. Algunas incluso lo hacen de forma voluntaria para evitar los trabajos más pesados, como son el campo y la obra (transportan materiales de construcción). En los prostíbulos el sol no les quema y consideran que tienen mejores condiciones de vida. En el marco de la información para prevenir el VIH tratan de hacerles ver más allá de esos primeros años y conseguir que entiendan los graves riesgos que entraña la “emigración”.

Los talleres de mujeres

Un proyecto muy comprensible por su sencillez es el de los talleres de mujeres en Bukkaraya Samudram y eso, por eso, uno de los más visitados por los padrinos y colaboradores. Se trata de unos talleres téxtiles y de papel que emplean a todo tipo de mujeres.

Taller textil

Taller textil

Son de la casta más baja, los “dálits” o intocables (aunque el gobierno ha prohibido ya llamarlos “intocables”), como la inmensa mayoría de los proyectos de RDT-FVF. Son mujeres que, de no ser por ese trabajo tendrían muchísimas posibilidades de tener que “emigrar”, es decir, prostituirse.

Mujeres realizando tareas de estampacion

Mujeres realizando tareas de estampacion

En el taller textil trabajan en horario de oficina. Tratan las telas con materiales y tintes naturales y  las estampan a mano. Después, las venden en las tiendas de comercio justo de las que dispone la fundación. Ellas cobran unas 80 rupias (1 euro) al día por hacer ese trabajo y descansan los domingos y festivos.

Instrumentos de estampacion

Instrumentos de estampacion

En una sala adjunta se encuentran niñas con discapacidad que, tras haber aprendido lo básico en la escuela para desenvolverse en la vida, aprenden este oficio. Son alojadas y mantenidas por la fundación en un edificio que se encuentra justo al lado, por lo que su sueldo, de 30 rupias al día (unos 40 céntimos) van directamente a una cartilla de ahorro para ayudar a su familia. De esta forma, muchas familias van comprendiendo que las personas discapacitadas también pueden colaborar en el sustento familiar. También trabajan niñas que sí que viven con sus familias y prefieren trabajar desde casa. Recogen los materiales y luego entregan los trabajos hechos, a cambio de los cuales reciben el sueldo.

Niñas con discapacidad aprendiendo el oficio

Niñas con discapacidad aprendiendo el oficio

Niñas con discapacidad aprendiendo el oficio

Niñas con discapacidad aprendiendo el oficio

Más adelante se encuentra un taller de manualidades que se realizan con hojas de platanero como material prima.

20140501_170417 20140501_170427

Y un poco más al fondo, se encuentra la planta de reciclaje de papel. Todo el papel generado por las oficinas de la fundación se empaqueta y se envía a ese centro, donde lo reciclan y le dan una nueva vida. También trabajan en esta planta niñas con discapacidad que ayudan en forma de cadena de montaje a la encuadernación del papel reciclado.

20140501_171837 20140501_171938 20140501_171916

 

20140501_172142

El caos de Anantapur

Tras un intenso día de visitas a los centros y proyectos, he visitado Anantapur, que en telugu, lengua de esta región, significa “Ciudad Infinita”. Se llega en “rickshaw”, unas moto-taxis que cuestan unos 15 céntimos por cabeza hasta el centro. El tráfico es absolutamente caótico y cruzar la carretera, una aventura.

20140501_193008

Allí he tomado un zumo natural de frutas por 40 céntimos (mango) en un puesto que me han asegurado que no tiene mucho peligro pero donde la higiene brillaba por su ausencia. Veremos como reacciona mi aparato digestivo que, de momento, está bien.

Además, ya tengo mis primeros “punjabs”. Solo me faltan los leggins que se llevan debajo porque aquí los hacen para mujeres con mucha barriga y con piernas finas y claro, me aprietan en las piernas y me sobran de la cintura. Así que la parte de abajo me la compraré probablemente el domingo en Puttaparti (curioso nombre para una ciudad india). Será mi primera excursión de ocio.

20140501_195824

De momento, mañana visitaré los proyectos de ecología que se están llevando a cabo por la zona.

Primeras impresiones en Anantapur y Rural Development Trust (Fundación Vicente Ferrer)

Al aterrizar en Bangalore tuve la calurosa bienvenida de una bofetada de aire caliente en la cara en cuanto se abrieron las puertas del aeropuerto y dejé atrás el bendito aire acondicionado. 27 grados a las 3:45 de la madrugada, anunciaron a través de la megafonía del avión aunque la sensación térmica era de unos cuantos más.

El chófer de la fundación encargado de recogerme me llevó al todoterreno con el que haríamos las “tri auar” de viaje restantes. Después de más de 9 horas de vuelo con escala incluida, sólo me apetecía cerrar los ojos y dormir, pero eso sólo me fue posible cuando no había otros vehículos circulando o algún cruce, momentos en los que mi chófer hacía sonar el claxon como si fuéramos en emergencia médica de vida o muerte. Sí, los otros vehículos tenían retrovisores pero entiendo que no los deben usar mucho (y que quizás muchos conductores sean también duros de oído).

Por el camino descubrí las “áreas de servicio”. No les pude hacer una foto porque con la oscuridad no hubiera salido, pero prometo colgarla próximamente. También los controles de carretera, uno de ellos con el funcionario literalmente dormido, que sólo levantó la cabeza para comprobar el ticket y, ante mi estupefacción y lejos de disimular, volvió a recostarse sobre el escritorio para continuar con la cabezadita cuando aún no habíamos arrancado. Y entre toques de claxon, áreas de servicio y controles de carretera, empezó a amanecer. Eran sólo las 6 de la mañana. Aquí, amanece y anochece muy temprano, así que voy a tener que plantearme seriamente madrugar bastante para aprovechar bien la luz, ya que a la seis de la tarde se acaba. La vida de campesino, vaya…

Amanecer en Anantapur

Amanecer en Anantapur

Al llegar, me entregaron la llave de mi bungalow y descubrí el sitio en el que voy a vivir durante los próximos casi seis meses. Una habitación doble de uso individual con baño y un ventilador de techo como única arma para combatir el sofocante calor.

20140430_064530 20140430_064539 20140430_064551 20140430_064602

Otro día hablaré de la comida. De momento adelanto mi cena de hoy: tortilla con salsa (me han dicho tortilla, pero era huevo duro), pan, croquetas, pastel de plátano y sandía. Como colofón, un té con leche. Y con esto y un bizcocho…

20140430_204516