La mirada india

Los indios tienen una mirada muy profunda. Miran intensamente, tanto los hombres como las mujeres. Anantapur  no es una zona turística, por lo que prácticamente las únicas personas blancas que ven son gente relacionada con la Fundación: trabajadores o visitantes. Es imposible ir por la calle sin sentirse observado. Los niños son siempre los más indiscretos, pero mucha gente mayor también te examina de arriba a abajo sin ningún pudor. Para ellos no es una actitud que indique mala educación. Les produces curiosidad y te miran. No tiene más.

Y, al principio, esa mirada podría ser interpretada como hostil por lo profunda, pero sólo es necesario sonreirles para que, en el 99% de los casos, te devuelvan la sonrisa.

Como una imagen a veces vale más que mil palabras, mirad esta foto y pensad en cómo interpretáis la mirada de la gente (clicad sobre ella si es necesario, creo que vale la pena).

Grupo de personas escapando del sol en Anantapur

Grupo de personas refugiándose del sol

Son padres que esperan, refugiándose del sol, a que sus hijos acaben un examen de cuatro horas que puede darles acceso a una beca para una escuela privada de la que saldrían muy bien preparados para entrar en la universidad. Toda la familia acompaña a los niños este día. Se han presentado más de 2.000 alumnos,  los que han conseguido las mejores notas, para 280 becas. Multiplicad ese número por sus familiares para visualizar cuántos había fuera.

Miles de personas se refugiaban del calor mientras probablemente, dada la profunda religiosidad de la India, rezaban para que sus hijos hicieran un buen examen y consigan una de esas preciadas plazas.

Ahora observad cómo cambian sus caras cuando les saludo después de haber hecho la foto.

Grupo de personas refugiándose del sol

Grupo de personas refugiándose del sol

Y la foto está hecha tarde, porque fue levantar la mano a modo de saludo y absolutamente toda la carpa me imitó. Imaginad a toda esa gente alzando la mano y sonriendo a la vez. Os aseguro que es una sensación realmente extraña a la vez que agradable.

Cosas del día a día en Antantapur

Hay muchas cosas diferentes en el día a día. Por ejemplo, el dinero. La moneda de la India es la rupia y al cambio ahora está a unas 80 rupias por un euro.

Éste es mi móvil indio para trabajar. Al no tener Internet, en realidad no necesita mucho más. Pero he de reconocer que me ha costado un poco volver a escribir mensajes buscando las letras entre los números.

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Y éstos son los billetes de bus. En concreto, para ir al pueblo de Puttaparthy, a dos horas en bus. Con la gente apelotonada, de pie en el pasillo, algunos cogidos en la escalera de entrada con la puerta abierta, el revisor (o la revisora) consiguen abrirse paso y cobrar el billete. En este caso, son dos billetes, cada uno por su valor, 60+8, es decir 68 rupias, unos 83 céntimos por un viaje de dos horas en bus. Eso sí, sin aire acondicionado a más de treinta grados…

Billetes de bus de Anantapur a Puttaparthy

Billetes de bus

Y con la siguiete foto os puedo mostrar dos cosas en una sola imagen. La primera es este templo que se puede ver muy cerca del Main Campus de RDT y la segunda son los andamios. Efectivamente, esas cañas es lo que usan para construir o, como en este caso, reformar.

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Otra cosa curiosa es la manera que tienen las mujeres de perfumarse. Al ser el perfume un producto caro, optan por una opción mucho más barata: las flores y, en concreto, las de jazmín. Al caer la tarde, cuando la flor se abre y desprende más olor, centenares del puestos de adornos florales salpican la calle principal de Anantapur y las mujeres las colocan en su pelo, al inicio de la trenza y os aseguro que a veces llega antes el olor que la mujer. Un producto natural, ecológico y efectivo.

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Lo que me provoca curiosidad es de dónde sacan tantas flores de jazmín, porque por la ciudad y los alrededores yo no las he visto… En fin, ya lo descubriré.