Miriam Rucandio: “La violencia contra las mujeres no ocupa grandes titulares en la India”

Miriam Rucandio en una entrevista para la Fundación Vicente Ferrer

Miriam Rucandio

¿Qué diferencias has encontrado al pasar de trabajar en España a hacerlo en la India?

El trabajo periodístico en la India es completamente diferente al que había desarrollado en España. Los métodos son los mismos pero el contenido no tiene nada que ver. Lo primero que tuve que hacer al llegar fue hacerme con la cultura y costumbres lo antes posible para comprender el modo de vida de la gente de aquí y así entender mejor sus explicaciones. Sin duda, lo más difícil es entrevistar a personas en situación límite. Normalmente con pocos recursos y, en algunas ocasiones, también sin estudios. Les cuesta mucho abrirse y argumentar. Además, se añade la dificultad del idioma. Ellos hablan telugu, por lo que normalmente les entrevistamos con alguna traductora. Esto dificulta mucho la fluidez de la entrevista. Pero, con un poco de paciencia te vas con toda la información que necesitas. Es mucho más satisfactorio que el trabajo en España ya que estás dando voz a gente que en su propio país vive prácticamente en la invisibilidad.

Es tu primera experiencia en cooperación internacional.¿Por qué decidiste entrar en contacto con el mundo de la cooperación?

Siempre había querido tener un trabajo que ayudara a construir una sociedad mejor y el periodismo, que para mí ha sido vocacional desde muy pequeña, me parecía una buena manera de conseguirlo. Sin embargo, cuando trabajas en medios tradicionales te das cuenta de que no tienes toda la libertad que te gustaría (y que deberías) y de que las rutinas informativas y las agendas las marcan intereses muy diversos.. Por eso, ahora, en un momento en el que mis circunstancias personales y profesionales me lo han permitido, me decidí a dar el paso de llevar a cabo este voluntariado en la India.

¿Qué ha sido lo más gratificante para ti de este voluntariado?

Creo que a esta pregunta cualquier voluntario puede dar una respuesta común, sin importar el tipo de trabajo que haya desarrollado: es saber que estás ofreciendo tu tiempo para algo que realmente es importante. En España, los jóvenes en general llevamos años sufriendo condiciones laborales muy malas. Sin embargo, cuando vienes aquí a dar tu tiempo y tu trabajo de forma desinteresada, porque sabes que quien se beneficia de ello es gente que realmente lo necesita, trabajas aún más motivado que cuando estás en otro puesto laboral cobrando un sueldo que consideras injusto por realizar un trabajo que no te llena ni personal ni profesionalmente.

¿Qué cualidades crees que tiene que tener un voluntario para trabajar en Anantapur?

Para cooperar en un país extranjero, lo fundamental es tener una mente abierta y capacidad de adaptación. Como todo en la vida, cuando una idea es abstracta parece más difícil y peligrosa y eso puede hacer que alguien que se plantea hacer un voluntariado en otro país finalmente no se decida. Sin embargo, en este caso, una vez que pones los pies en Anantapur ves que hay una clara diferencia cultural pero que no es para nada insalvable. Una vez superado el shock inicial es imprescindible la capacidad de adaptación a un entorno donde tus compañeros de trabajo van a ser tus únicos amigos durante varios meses y donde tu rutina va a ser muy diferente. Por otro lado, a nivel profesional, según el tipo de tarea que vaya a desempeñar, lo importante es tener flexibilidad para cambiar la metodología de trabajo y para comprender la forma de trabajar y de interactuar de las personas indias, que puede llegar a ser muy diferente a la nuestra.

Profesionalmente, ¿qué has aprendido? ¿y personalmente?

Por un lado ha sido una gran experiencia profesional. Cambiar la perspectiva y adaptar mi forma de conseguir la información me ha ayudado a abrir la mente. También he aprendido a adaptarme al ritmo de trabajo indio. En España todo es mucho más rápido, pero también tenemos mucho estrés. En la India se trabaja mucho, por supuesto, pero sacar las cosas adelante lleva más tiempo. Venir del ritmo de España y adaptarte al de la India ha puesto a prueba mi paciencia, aunque creo que he superado la prueba.

Y, personalmente, ha sido muy enriquecedor descubrir un país tan fascinante como la India. Lo que más me ha sorprendido es ver como gente que no tiene casi nada mantiene una actitud y fortaleza vital encomiable. Por supuesto que tienen problemas y malos momentos, pero creo que tienen una capacidad para asumir la vida tal como viene y afrontarla con un comportamiento que en Occidente hemos perdido.

Has seguido de cerca la actividad periodística en la India. ¿Qué es lo que más te sorprende de la actualidad de este país al abrir el diario?

Lo que más me ha chocado de la actualidad india son las noticias de violencia que llenan todos los diarios. La violencia, sobre todo contra las mujeres, no ocupa grandes titulares la mayoría de veces, como pasa en España. Casi pasa desapercibida entre otras noticias. . Pero cada día se publican violaciones, muchas en grupo, y episodios, en general, de violencia. Sin embargo, lo que más me angustia es que hay cientos de casos cada semana en todo el país que no se publican y que ni siquiera se denuncian. La India tiene una estructura social profundamente patriarcal, donde las mujeres tienen un papel muy poco relevante, especialmente en las sociedades rurales como las de Andhra Pradesh. La violencia en general, pero sobre todo contra ellas, está muy extendida en la sociedad, en la televisión, en el cine… Está muy arraigada y por eso es tan importante trabajar para cambiar este modelo. Una cosa es el respeto a las tradiciones y la cultura, que siempre debe existir por parte de cualquier organización extranjera que trabaje en un territorio, pero hay ciertos aspectos como el de la violencia que no se pueden admitir en ningún caso.

¿Ha cambiado esta experiencia tu perspectiva de cómo ves el periodismo?

Más que hacerme cambiar la perspectiva me ha ayudado a constatar lo que ya imaginaba. A pesar de que siempre había rechazado la idea de trabajar en un gabinete de comunicación porque me parecía dar voz sólo a una fuente y, por lo tanto, no tenía nada que ver con el periodismo, he comprobado que según qué fuente sea, en este caso la Fundación Vicente Ferrer, puede hacerte sentir que tu trabajo es más útil que el que hagas en un medio de comunicación tradicional. A pesar de eso, creo que con la crisis económica en España sí que han aparecido nuevos medios con bastante alcance que dan mucha más voz a los colectivos sociales, a las entidades sin ánimo de lucro y a las personas que quieren hablar de temas que realmente interesan a la sociedad.

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