Kavithamma Alukumta Vadde: “Mi familia me pidió que abandonara a mis hijos con discapacidad”

Kavithamma

Kavithamma

Kavithamma Alukumta Vadde se casó con un primo suyo por amor hace cinco años. Todo iba bien entre ellos tras haber tenido una hija con parálisis cerebral, pero la situación se volvió insostenible cuando nació su segundo hijo con la misma discapacidad. Toda la familia empezó a presionarla para que abandonara a sus hijos y continuara su vida con su marido, quien acabó por asumir también ese discurso. Ella, decidida a seguir al lado de los niños, se fue de casa y se refugió en el centro de parálisis cerebral de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en Bathalapalli, donde desde hace meses trabaja a cambio de recibir alojamiento y alimentación para ella y sus hijos

Con 18 años, Kavithamma se casó por amor con un primo hermano cinco años mayor que ella. Cuando nació su primera hija, no le alarmó que tardara en desarrollar algunas habilidades, puesto que en su comunidad le decían que algunos niños se desarrollan con un poco más de retraso que el resto. Sin embargo, cuando la niña tenía un año y medio sufrió un ataque de epilepsia y, tras hacerle diferentes pruebas en un hospital público, detectaron que había nacido con parálisis cerebral. La noticia fue un duro golpe para Kavithamma y su marido que, sin embargo, quisieron tener otro niño porque pensaron que la discapacidad de su primogénita había sido sólo cuestión de mala suerte; desconocían las altas probabilidades de dar a luz a un niño con discapacidad cuando la gestación se produce entre familiares, y en el hospital tampoco les informaron de esta circunstancia.

Su segundo hijo también nació con parálisis cerebral y significó la ruptura de la convivencia matrimonial. El marido de Kavithamma entró en una depresión y los trataba mal -tanto a los niños como a ella-. Alentado por su familia y también por la de ella, exigió a Kavithamma que abandonara a los niños para poder seguir a su lado. Pero ella se negó. Dada la situación, algunos vecinos le informaron de que existía el centro de parálisis cerebral en la localidad de Bathalapalli, donde podrían atender a los niños. Kavithamma decidió irse de casa. “Ni siquiera mi familia me apoyaba. Me decían que abandonara a mis hijos, que sólo eran una molestia y que no me iban a cuidar cuando me hiciera mayor, así que lo mejor que podía hacer era dejarlos en un centro y seguir mi vida con mi marido, sin tener más hijos. Pero yo no podía hacer eso, no les podía abandonar”, explica.  Se alojó en unas habitaciones comunitarias habilitadas para los familiares de las personas ingresadas del hospital que tiene la Fundación en el mismo recinto que el centro para niños con parálisis cerebral. Durante dos meses, instalada temporalmente allí y sin recursos económicos, pudo llevar a sus hijos al centro de parálisis cerebral y tuvo que alimentarlos –y alimentarse ella-  pidiendo ayuda a la gente que pasaba algunos días en esas habitaciones.

Un par de meses después, Kavithamma se vio con fuerzas de exponer su historia a trabajadores de la Fundación. Tras analizar su caso, la FVF resolvió que  la mujer residiera en una habitación en el centro de parálisis cerebral y que tanto ella como sus hijos recibieran una manutención gratuita a cambio de que ella colaborase en las tareas diarias del centro, una situación que le ha dado estabilidad y le está devolviendo poco a poco la confianza.

En la India rural y, concretamente en el estado de Andhra Pradesh, las discapacidades suponen una deshonra para la familia. Muchos niños son abandonados en la calle o los hospitales y otros pasan días enteros atados a la cama porque no los pueden atender y para mantenerlos ocultos a los ojos de la comunidad. Se los considera bocas que alimentar que no van a dar ningún beneficio a la familia. Ahora, Kavithamma lleva en el centro seis meses y asegura que está orgullosa de su decisión de quedarse apoyando a sus hijos. “Cuando decidí irme de casa me sentí muy sola”, admite la joven. “Además, mi marido me decía que era culpa mía que nuestros hijos hubieran nacido con discapacidad, y por eso nos trataba mal a los tres”.

Desde entonces, trabajadores de la FVF han tenido varias charlas con el marido de Kavithamma para concienciarle de los inconvenientes de la consanguinidad a la hora de tener descendencia y para que asuma que su mujer no tiene la culpa de la discapacidad de sus hijos. “Parece que lo ha entendido y ahora nos trata mejor. Paso un día a la semana con él en casa otra vez. Según cómo evolucione nuestra relación, podremos volver a ser una familia, pero de momento mi prioridad son mis hijos”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s