Becas de estudios para combatir el trabajo infantil

Estudiantes realizando el examen para conseguir la beca

Estudiantes realizando el examen para conseguir una beca

En la India rural, el índice de niños y niñas que abandonan los estudios para trabajar casi triplica al de las zonas urbanas. Según un estudio elaborado por UNICEF en 2010, mientras que en las ciudades hay múltiples causas que dan lugar al trabajo infantil, en las zonas rurales éste se da básicamente para ayudar al sustento de la familia. La principal herramienta para combatirlo es el apoyo educativo. Hoy se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que este año pone el acento en las medidas de protección social para mantener a la infancia alejada del trabajo.

Las zonas rurales de la India son en las que el trabajo infantil tiene más incidencia, puesto que un 9% de niños se dedican a trabajar, frente al 3,5% de las zonas urbanas. En concreto, el estado sureño de Andhra Pradesh ha experimentado un progreso considerable en la reducción del trabajo infantil en las últimas décadas. Entre 1994 y 2005 el empleo infantil entre siete y catorce años se redujo a la mitad, de un 13% a un 6,6%, pero sigue doblando la media india, que en 2005 quedó en un 3,3%. Además, en Andhra Pradesh -zona de influencia de la Fundación Vicente Ferrer (FVF)-, se replica e incluso se supera el modelo de la India, donde las niñas son las más perjudicadas por el trabajo infantil. Así, la proporción es más elevada para ellas que para ellos, ya que casi un 9% de niñas sólo trabajaba en 2005, frente a menos de un 7% de niños.

Una herramienta eficaz de lucha contra el trabajo infantil son las becas educativas. Consciente de la importancia de una buena formación para aspirar a un futuro mejor, la FVF lleva a cabo desde 2004 un programa de becas para que los alumnos con mejor rendimiento escolar puedan dar continuidad a sus estudios en centros escolares privados con internado, que les ofrecerán una buena formación y harán de bisagra y de elemento de motivación de cara a su posible ingreso en la universidad. Estos días, la FVF ha otorgado las 280 becas correspondientes a este curso escolar, de las que 10 se reservan para estudiantes procedentes de las tribu chenchu (que viven en el bosque de Nallamalla, en el centro de Andhra Pradesh) escogidos directamente entre los que han obtenido las mejores calificaciones y 5 becas más para afectados y/o infectados por el virus del VIH. “Es importante que las familias vean que hay una posibilidad para que sus hijos cursen estudios de bachillerato y de que incluso puedan acceder después a la universidad, porque si no abandonarán el sistema educativo en cualquier momento de la Primaria o la Secundaria”, ha explicado Chandra, director del sector de Educación de la Fundación.

Estudiantes realizando el examen para conseguir una beca

Estudiantes realizando el examen para conseguir una beca

Gracias a las becas, esos chicos y chicas no se convertirán -mientras estudian- en una carga económica para sus familias, que tienen pocos recursos y están necesitadas de mano de obra para las tareas del campo y otras actividades. Además, los becados pasan a convertirse en una posibilidad real de que sus familias salgan de la pobreza, si logran acabar sus estudios universitarios y conseguir un buen trabajo. Ante esa perspectiva, unos 2.000 estudiantes han abarrotado estos días una escuela de la Fundación en Anantapur en la que ha tenido lugar una prueba de matemáticas y ciencias, mediante la cual se escogerá a los becados. Entre ellos se encontraban C. Sindu y Oblesh, que tienen 15 años y el sueño de conseguir un trabajo que les permita una vida mejor. Llevan una semana preparándose el examen y sólo esperan que los nervios no les jueguen una mala pasada. “Quiero conseguir esta beca porque sé que me proporcionará un futuro mejor. El centro al que accedería ofrece una formación con un nivel muy alto y llegas muy bien preparado para acceder a la universidad”, asegura C. Sindhu, una chica con una meta clara: “me gustaría ser cardióloga”.

C. Sindhu haciendo el examen

C. Sindhu haciendo el examen

Menos decidido está Oblesh, quien asegura que le gustaría ser ingeniero, aunque todavía no sabe de qué. “Lo pensaré cuando llegue a la universidad”, explica. Este chico asegura que agradece mucho la oportunidad de conseguir una de estas becas. “Si no la consigo, seguiré estudiando pero en una escuela del Gobierno, por lo que tendré menos probabilidades de entrar en una buena universidad”.

Oblesh haciendo el examen

Oblesh haciendo el examen

Todos los aspirantes cumplen el requisito mínimo de haber obtenido más de un 8,7 sobre 10 de media en décimo curso (unos 15 años). La calificación que obtengan en este examen hará media con su nota de décimo curso y de ahí se obtendrá la evaluación final. Con la clasificación definitiva en la mano, técnicos de la FVF comprobarán los recursos de las familias para asegurarse de que esta ayuda educativa se centra en los que verdaderamente no pueden costearse los estudios preuniversitarios.

Estudiantes realizando el examen para conseguir una beca

Estudiantes realizando el examen para conseguir una beca

A las puertas del recinto donde se ha llevado a cabo el examen, esperaban centenares de familiares. Somashekar, padre de una alumna que aspira a la beca, asegura que para su familia es muy importante que su hija la consiga porque quiere “que tenga mejores perspectivas de vida”, y para ellos sería muy difícil mantenerla estudiando en caso de no recibirla. “Para que un hijo siga estudiando en un buen colegio tras acabar décimo curso, las familias tienen que endeudarse, porque supone invertir entre 60.000 y 70.000 rupias al año (entre 730 y 850 euros)”, argumenta. Somashekar quiere que su hija aspire a un futuro mejor del que ha tenido él.

Familiares esperando a que termine el examen

Familiares esperando a que termine el examen

Algo muy similar explica Girija, cuyo hijo, que también se encontraba haciendo el examen, quiere ser ingeniero. “Yo soy viuda y no puedo permitirme pagarle una educación mejor. Si no consigue la beca irá a una escuela del Gobierno, pero no saldrá tan bien formado”, asegura esta mujer. Girija también tiene una hija que estudia noveno curso. “El año que viene también aspirará a conseguir esta beca. Si no la consigue, no podrá seguir estudiando; se casará”, se lamenta.

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